Boda en Faunia – Madrid

La vida de organizadora de fiestas es, en la mayoría de los casos, muy estresante, repleta de reuniones, negociaciones, etc…
Pero esto es especialmente cierto, y multiplicado por mucho, cuando se trata de ser la “wedding planner” de una pareja. Esto se alarga en el tiempo, ya que para preparar la fiesta, se necesita muchísimo tiempo de planificación, en muchos de los casos, más de un año.

Esto fue evidente con la boda de Marta y Luis, que deseaban tener la boda de sus sueños, lleno de sorpresas.

El trabajo de “wedding planner”, en sete caso, se trató de planificar junto con los novios, todos los detalles de la boda, desde los vestidos ceremonia niña, para las damitas de honor que irían delante de la novia al hacer el paseo hacia el altar, hasta la contratación del coche que debía llevarse a los novios al salir de la fiesta para irse al hotel a descansar.

La boda al final, resultó todo un éxito, pero he de decir que en un principio no tenía ninguna pinta de que las cosas fueran a ir nada bien.

Comencemos:

La novia siempre tuvo el sueño de casarse, de blanco, con un precioso vestido de novia, haciendo el recorrido hacia el altar en el jardín que Faunia tiene para esas ocasiones preparado en su recinto, desde que estuvo en la boda de una compañera de trabajo de su ahora marido, unos años atrás.

Aquí nos encontramos con el primer problema, el aforo. Faunia dispone de unos preciosos salones para una cantidad enorme de invitados, por lo que no suelen alquilarlo para celebraciones que no lleguen a los 100 invitados.

El cálculo que habían hecho los novio era muy justo para esa cantidad, dependiendo de las confirmaciones y bajas que tuvieran a última hora.
Esto fue la primera traba, no se puede decir que los organizadores de eventos de Faunia sean muy flexibles, por lo que tuvimos que negociar duramente unas condiciones que no tuvieran mucha penalización en el caso de que no llegáramos a esa cantidad mínima, siempre que no estuviéramos muy alejados de ella.